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Giovanni Sartori

 

"La marginalidad en el seno de sociedades opulentas"

Los hechos de Francia

En un país como Francia, que se jacta de una historia turbulenta, era inevitable que los acontecimientos de mayo de 1968 fueran inmediatamente filiados con otros, anteriores pero diferentes en su violencia. La revolución de 1848, la comuna de 1871, el Frente Popular de 1936 acudieron a las mentes y los labios de todos. Lo ocurrido en estos últimos días, invita a comparaciones por la inevitable búsqueda de sentido y el Mayo Francés es un hecho -por muliples motivos- que invita a analogías simplistas. Por eso quizás sea útil reproducir esta frase de algunos líderes que participaron de aquél hecho: "Ni el mundo ni la vida volverán ya a ser lo que eran."

Francisco Bessone

 

Ya no son los jóvenes rebeldes de la pequeña o la alta burguesía. Ya no son los que creaban magníficas consignas. Los que escribían: “Debajo de los adoquines está la playa”. Los que escribían: “En las cavernas del orden nuestras manos forjarán bombas”. Los que escribían: “La imaginación al poder”. O también: “Un hombre no es estúpido o inteligente: es libre o no lo es”. O también: “No tomen más el ascensor, tomen el poder”. Ya no se trata de algo traslúcido, racional. Un asunto entre franceses cultos. Nadie murió en el Mayo del ’68. Las consignas tenían fuerza pero eran lanzadas por jóvenes reconocibles. Francia los miraba y hasta se henchía de orgullo: ¡Qué imaginativos, qué cultos son nuestros rebeldes! Eran dos caras del mismo espejo. Era una cuestión entre europeos. “La poesía está en la calle”, decían, de ellos, los rebeldes.
Estos, los de hoy, no creen ser la poesía. Para ellos debajo de los adoquines están los adoquines. No quieren tomar el poder. Quieren afirmar su presencia en una sociedad que los niega.Francia es el espejo en que el capitalismo debe mirarse. Es su inevitable futuro. Los monstruosos, los negados, los escondidos salen a la luz. Sus modales no son buenos porque nadie les enseñó modales. Nadie les enseñó nada

José Pablo Feinmann

 


 

"Giovanni Sartori: "No basta dar un pasaporte para hacer un ciudadano"

 

El grave problema que subyace a la revuelta de los jóvenes en los suburbios franceses es la casi imposible integración de inmigrantes de cultura islámica a la de los países occidentales que los reciben.

 

Nota publicada en Diario Clarín 13 noviembre 2005

 

Cuál es su análisis de la revuelta en Francia a la luz de sus conceptos sobre multiculturalismo, pluralismo y extranjeros?
—París no es un episodio de explosión islámica, Londres sí lo fue. Es una revuelta de las periferias degradadas donde se han condensado los árabes y magrebíes, pero el motivo es la frustración, la rabia, la desocupación y sentirse discriminados.

 

¿Por qué se refiere a ellos a partir de su ascendencia árabe o magrebí cuando ellos lo plantean como un problema de ciudadanos franceses?

—Ellos dicen que son franceses, pero tendrían que preguntarse a sí mismos si lo sienten de esa forma. Un pasaporte no te hace perteneciente a un lugar. Yo desde hace 30 años soy residente de Estados Unidos, pero me siento italiano; eso no me cambió jamás. No es la nacionalidad jurídica la que cambia a las personas. Ellos permanecen como una comunidad extraña que no se ha integrado. Este es un fenómeno de falta de integración, pero esta integración no lograda también es responsabilidad de ellos. Será que el Estado que debía integrarlos tampoco supo hacerlo. Pero en verdad nadie sabe cómo hacerlo. Es difícil.

A su entender, ¿el origen de esta problemática está en su historia teocrática, no en los Estados del Primer Mundo que no los incluyen?

—Todo es parte del problema. Aunque creo que si hay una culpa es de la dificultad que tienen los islamistas para integrarse a la sociedad laica occidental.

 

Sin embargo, ellos aclaran que este no es un problema religioso.
—Es cierto, pero su falta de integración histórica. Ninguna comunidad islámica se integró a otras sociedades desde que existe el Islam. La India es un ejemplo claro. Desde hace 1.200 años, los islámicos dominaron India. Cuando los ingleses se retiraron, tuvieron que crear dos estados islámicos. ¿Cómo se explica esto sin la noción de su no-integración? Esto no sucedió con los budistas, por ejemplo. El hinduismo es politeísta, no tiene la rigidez del monoteísta. Y es incómodo para cualquier sociedad tener una población no integrada.

 

Un sector de la sociedad europea está mostrando un nivel de intolerancia también hacia los inmigrantes no-islámicos.

—Europa está compuesta por países multiculturales de hecho; en lo fáctico lo son. Lo que yo critico es la ideología multicultural. Como ideología, el multiculturalismo fue un invento norteamericano de los 60. Y predica el aislamiento cultural, crea una sociedad de guetos.

¿Vislumbra una solución para este conflicto?
—Sabemos al menos qué cosas no han funcionado. No alcanza con dar el pasaporte para crear un buen ciudadano. Una solución posible es la escuela pública para las generaciones sucesivas. Todos tienen que ir a la misma escuela pública y no debe haber más escuelas privadas, que son las que crean diferencias.

 

En Francia, los jóvenes se organizan sin un líder y se comunican entre sí a través de Internet. ¿Hay una nueva conformación de masas distinta a la que usted planteaba en Homo Videns, donde los televidentes perdían su capacidad de entendimiento crítico por estar expuestos a la TV?

—Internet es un formidable nuevo medio de movilización de masas que no necesita líderes. Esta comunicación entre millones que intercambian mensajes y se convocan entre sí es una dimensión nueva de la sociedad de masas. Y esto también funciona para el mundo islámico. Pero esta revuelta inédita no habría sido posible sin la televisión. Porque influye en el fenómeno de contagio, en la generación de emociones. Es un instrumento de emotividad y movilidad. No es lo mismo leer en el diario "Hubo 1.200 autos quemados" que ver la imagen. Es completamente distinto el impacto. Son nuevas dimensiones de la política.

 

¿Esta nueva dimensión de la política puede generar resultados concretos en las instituciones?

—No es una nueva forma de entender la política. Sí es una nueva forma de hacerla.

 

Algunos análisis políticos de las últimas semanas llegaron a hablar de guerra civil en Francia.

—No es una guerra civil. Porque ante todo, no tienen intención de matar. Y esa es una de las características de los conflictos de tipo bélico. Es una clásica revuelta amplificada, reforzada por la repercusión mediática.

 

También se usa el Mayo francés para comparar lo que está sucediendo (en la dimensión de un conflicto en las calles que desde entonces no ocurría).

—Yo viví el Mayo del 68 y los que hacían la revuelta eran de la clase media francesa y no pudieron incluir a los obreros. Lo que tiene de inédito este conflicto es que es fruto de una población alógena. La consecuencia es que como se identifica con un solo grupo étnico crea reacciones en el resto de la población francesa. Esto agrava el problema de la integración, termina acentuándose el término "extranjero" y se acerca a la palabra inglesa "alien": extraño. Se acentúa la idea de un "otro" peligroso, de temer.

 

¿Puede entenderse como una consecuencia tangencial del discurso antiislamista de Estados Unidos?

—Fíjese que yo creo que la guerra de Bush, al contrario, creó pro-islamismo. La reacción pacifista pro-islámica para ir contra la política exterior de Bush. Cometió grandes errores haciendo una guerra que no debía hacer y reforzó, al menos para las izquierdas en Europa, la causa islámica. Pero lo de Francia es un fenómenos diferente. Sufre la inmigración clandestina. El típico islámico inglés es paquistaní y tiene un nivel cultural superior al de los islámicos que están en Francia. Sin embargo, luego de tres generaciones se les preguntaba si se sentían más ingleses que islámicos y respondían que no, pero no resultan un problema serio para Inglaterra. En cambio los que llegan del Africa y los países árabes son como los europeos del 1300.

 

¿Por qué encuentra un atraso semejante, de siglos?

—El Islam se detuvo culturalmente. Europa se modernizó, se volvió laica después de las guerras de religión. Para las sociedades islámicas es como estar en una situación anterior a las guerras de religión. Por eso tampoco cuentan con una capacidad de vivir en una sociedad pluralista. Si la Iglesia Católica no hubiese perdido el control de la sociedad ético-política laica hubiera sido igual. Las sociedades teocráticas permanecen detenidas en el tiempo. Inmovilizadas.

 

Noam Chomsky, en su libro El terror como política exterior de Estados Unidos, parte de una pregunta elemental sobre las causas que han conducido al mundo a una situación semejante de guerra contra el terrorismo. Y para eso se pregunta qué es exactamente eso a lo que se da en llamar "terrorismo".

—A él le queda cómodo decir que no se sabe bien qué es el terrorismo. Chomsky es un personaje que es muy buen lingüista; en política, en cambio, no es serio. Los estudiosos de rigor de la política no lo aceptan. Es sólo un escritor exitoso. Acá hay que hablar de un terrorismo global, muy distinto del nacional. Que nace con el fundamentalismo islámico y es transportado al mundo por la televisión y la capacidad de difusión de la tecnología.

 

¿Sigue pronunciándose a favor de las guerras preventivas?

—Las guerras del futuro van a sustituir a las guerras de ocupación que son insensatas. Yo estoy totalmente en contra de lo que hizo Bush en Irak.

 

¿Cómo piensa que se instrumentaría algo así?

—Atacando blancos, no ocupando países. Con la aprobación de un derecho internacional.

 

Pero con eso no bastaría....

—Con un ejército internacional. Aunque no lo veo viable en el corto plazo, a mí me parecería bien. Creo en la instrumentación de organismos internacionales contra la lucha del terrorismo.

 

Luego de la aparición de su libro La sociedad multiétnica se lo acusó desde algunos sectores de tener conceptos racistas, por su categorización entre inmigrantes "útiles" e "inútiles".

—Esa es una estupidez que podría haber dicho Noam Chomsky. Massimo D''Alema, el líder de la izquierda italiana, dijo sentirse molesto con mi libro cuando apareció, pero hace unos meses, cuando me entregaron un premio en Italia, dijo públicamente que se retractaba. Yo me río de los zombis que me dicen racista.

 

Entrevista de Natalia Paez Natalia Páez.
npaez@clarin.com

Un Mayo Francés?

Sartori: Yo viví el Mayo del 68 y los que hacían la revuelta eran de la clase media francesa y no pudieron incluir a los obreros. Lo que tiene de inédito este conflicto es que es fruto de una población alógena. La consecuencia es que como se identifica con un solo grupo étnico crea reacciones en el resto de la población francesa. Esto agrava el problema de la integración, termina acentuándose el término "extranjero" y se acerca a la palabra inglesa "alien": extraño. Se acentúa la idea de un "otro" peligroso, de temer.

Natalio Botana: En el mundo y en Argentina había un sentimiento de que las cosas podían cambiar. Había procesos reales, como el mayo francés, olas revueltas de EUA donde la realidad cambiaba. La desvalorización democrática, se debía a dos razones: No la conocían por la práctica, porque fue pervertida durante décadas, pero además porque el contexto mundial - el mayo francés, la revolución cubana - hacia parecer a la democracia como un sistema poco apropiado para realizar los grandes cambios.

Una mirada de la Inteligencia Norteamericana en Mayo de 1968

VERNON WALTERS, TESTIGO CONFIDENCIAL DEL SIGLO XX

–¿Qué pensaba su gobierno?
–Estaban muy preocupados porque no se trataba de una revolución comunista.
–¿Cómo es eso?
–Normal: les preocupaba no saber quién movía todo aquello. O que lo movieran los anarquistas. O que se moviera solo.
–¿Y usted?
–Tomé mis medidas. Todas las noches, a poco de empezar los motines, iba a los barrios del este de París y tomaba unos vinos con los obreros y con los policías, y con algún militar. Yo hablo el francés como un francés, porque viví varios años allí. Aparte de hablar, echaba una ojeada a los destacamentos militares franceses: los tanques no se movían. Era buena señal. Sabe cuándo acabó verdaderamente el llamado Mayo de 1968?
–¿Cuándo?
–Una noche un joven cortó un árbol centenario en la plaza de la Bastilla con una sierra mecánica, ante la mirada horrorizada de los vecinos. Entonces se acabó. Salió De Gaulle, dijo que mayo era bullshit y ganó las elecciones. Final.

La Mediocracia

Un artículo de Héctor Ruíz Núñez

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Ana Josefina Alvarez se especializa en el fenómeno de la criminalidad y ha participado en los programas que buscan soluciones a la creciente marginalidad en el seno de sociedades opulentas

-¿Qué diferencias presentan las respuestas violentas a la exclusión en Francia, respecto de América latina?
-En Francia las exigencias son más duras. En América latina existe una violencia más aislada; el grado de exclusión es tan extremo que ni siquiera genera violencia como reacción activa. En Francia se dan brotes en las zonas de las "cités" proscriptas, grandes edificios habitados por pobres excluidos. En un estallido los jóvenes salen a las calles a quemar coches y autobuses, a golpear a los chóferes. Hay un componente de odio; la conciencia del derecho social es mucho más fuerte que lo que se puede ver aquí. La gente tiene claros sus derechos a la seguridad, la vivienda y el consumo. La violencia es más radical y evidente en Francia porque existe ese contraste de haber tenido los derechos y luego perderlos, lo que raramente es el caso en América latina. Se trata de la diferencia entre pobreza relativa y pobreza absoluta. La de Francia es relativa, más agresiva; en la escuela esta gente aprendió que la Revolución Francesa se hizo para que todo el mundo tuviera lo que ahora no tiene. En América latina muchos ni siquiera han ido a la escuela e ignoran su derecho a exigir. Los latinos sufren la desesperanza pero a veces por lo que nunca han tenido, ahora agravado.

Sartori

El italiano Giovanni Sartori es uno de los mayores protagonistas del debate político-cultural contemporáneo. Doctor en Ciencias Políticas y Sociales, es profesor emérito en la Universidad de Columbia en Nueva York y en la Universidad de Florencia y obtuvo en 1988 el Premio Nacional de Ciencias Sociales de Italia. Autor de numerosos textos entre los que se destaca "Homo Videns " analiza la televisión como una fuente importante de creación de opinión y degradación de la política.

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La anécdota de Picasso

Hay una anécdota sobre Picasso durante la Segunda Guerra Mundial: un oficial alemán visitó su estudio, vio Guernica y, asombrado ante la confusión modernista de la pintura, le preguntó: "¿Usted hizo eso?" Picasso le contestó con calma: "¡No, ustedes lo hicieron!"

Hoy, y ante los estallidos de violencia en los suburbios de París, muchos liberales nos preguntan a nosotros, los pocos izquierdistas que seguimos confiando en una drástica transformación social:

"¿No lo hicieron ustedes? ¿Esto es lo que quieren?" Y nosotros deberíamos contestar como Picasso: "¡No, ustedes lo hicieron! ¡Este es el verdadero resultado de su política!"

La tentación Hermenéutica

Slavoj Zizek

Lo que hay que resistir cuando se nos presentan crónicas e imágenes de autos que arden en los suburbios de París, es la "tentación hermenéutica", la búsqueda de un significado o mensaje más profundo oculto en esos estallidos.  (..)

Algo característico del discurso político y crítico actual es que el término "trabajador" desapareció de nuestro vocabulario y se lo sustituyó y/u obliteró por "inmigrantes/trabajadores inmigrantes: argelinos en Francia, turcos en Alemania, mexicanos en EE.UU.". 

De esa manera, la problemática de clase de la explotación de los trabajadores se transformó en la problemática multiculturalista de la "intolerancia a la otredad", etcétera, y la excesiva inversión de los liberales multiculturalistas en la protección de los derechos étnicos de los inmigrantes sin duda extrae energías de la dimensión de clase "reprimida".

Si bien la tesis del "fin de la historia" de Francis Fukuyama pronto cayó en desgracia, seguimos asumiendo en silencio que el orden global capitalista liberal-democrático es de alguna manera el régimen social "natural" que por fin descubrimos; seguimos pensando de forma implícita que los conflictos que tienen lugar en el Tercer Mundo son una subespecie de las catástrofes naturales, algo así como estallidos de pasiones violentas cuasi naturales o conflictos que se basan en la identificación fanática con las propias raíces étnicas. ¿Y qué es aquí "lo étnico" sino un nuevo término en clave para designar a la naturaleza?

  SLAVOJ ZIZEK

Slavoj Zizek Básico:

Nacido en 1949, en Lubliana, Eslovenia, ciudad en la que cursó el bachillerato de letras. Estudió filosofía en la Universidad de Lubliana, donde se doctoró en 1981. Cuatro años después obtuvo un segundo doctorado en psicoanálisis en la Universidad París VIII.
Ha sido profesor visitante de las universidades París VIII, Buffalo, Minnesota, Tulane, Nueva Orleans, Columbia, Princeton, Michigan y Georgetown. Fundador y presidente de la Sociedad para el Psicoanálisis Teórico de Lubliana.
Profesor de la Universidad de Liubliana, del European Graduate School (EGS) y del Kulturwissenschaftliches Institut de Essen. Está considerado como uno de los más prestigiosos seguidores de Jacques Lacan, con una estructura de pensamiento que bebe en las fuentes teóricas hegelianas y marxistas. Su pensamiento alcanza los campos de la sociología, la psicología, la filosofía y la comunicación.

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