Según Giorgio Stabile, la arroba (@) es un signo de escritura que nació hace más de 500 años. Stabile realizaba una investigación para la enciclopedia Treccani cuando encontró cartas de mercaderes venecianos que reproducían el signo que ahora identifica el correo electrónico.El profesor Stabile lamenta que su investigación no haya podido ir más lejos, porque encontró información interesante que no pudo comprobar: por ejemplo, que Leonardo Da Vinci usaba la arroba con frecuencia.
La @rroba y el Anfora A fines de la Edad Media italiana la arroba representaba una unidad de medida de la época: el ánfora. Poco después, en Gran Bretaña, pasó a significar "al precio de", antecediendo a la cifra. Después de estar mucho tiempo en el olvido, fue redescubierta por el ingeniero estadounidense Ray Tomlinson, inventor del correo electrónico: él envió en 1972 el primer e-mail, y para separar el nombre del usuario del nombre del domicilio usó la arroba.
Cinco siglos de existencia y el origen de Internet.
Para muchos, Internet, esta red mundial que ha llegado para cambiar nuestros hábitos de información y comunicación, parece haber sido un invento militar de la llamada guerra fría, allá por la mitad del siglo pasado. Sin embargo, su nacimiento y puesta en funciones nacieron como consecuencia de investigaciones civiles más emparentadas con psicólogos que con ingenieros o físicos.
Cuando los rusos pusieron en órbita el primer satélite artificial, el Sputnik, el gobierno norteamericano y sus funcionarios temblaron al caer en la cuenta que estaban perdiendo la carrera por el dominio del espacio exterior y rápidamente pusieron manos a la obra. Entonces crearon un organismo de investigación, el ARPA para encarar los estudios sobre cohetería y naves espaciales del cual se desprenderia, poco despues, la NASA.
Integraban el staff del ARPA, científicos de primer nivel de todas las disciplinas entre los cuales se contaban algunos defensores acérrimos de la recién nacida informática.
Uno de ellos, el psicólogo Licklinder, promovía el uso de las enormes computadoras, esas que entonces ocupaban grandes habitaciones y que exigian un alto desarrollo intelectual para su operación. Del impulso de este investigador se lograron varios millones de dólares de fondos para todas los proyectos que se alumbrarían en el ARPA.
Y también fue otro psicólogo, Bob Taylor el autor de la idea de conectar las computadoras disponibles entonces, en el primer esbozo de red que se conoce.
La tarea no fue fácil porque los aparatos usaban distintos programas y tecnologia, pero, con grandes esfuerzos, se logró hacer trabajar conjuntamente en 1969 a las computadoras de cuatro universidades norteamericanas: Stanford, Santa Barbara, Los Angeles y Utah. Había nacido Arpanet que derivaría, cambiando varias veces de nombre, en la actual Internet. El primer mensaje no tuvo la poesía de aquél de Mary y su corderito que haría famoso a Edison ni la universalidad de las palabras de Neil Armstrong al pisar terreno lunar. Esta vez fue sólo la palabra LOGIN la que círculo por los cuatro aparatos aunque, en la primera emision, se pudo llegar solo hasta la G, después de la cual, la computadora que enviaba el mensaje se colgo.
Aún con estas dificultades, la red incipiente estaba instalada y faltaría muy poco para que diera a luz su retono mas sofisticado, el correo electrónico que empezaria a desplazar, lenta pero seguramente, las cartas de papel.
El primer e-mail que se mandó a mayor distancia estuvo a cargo de un investigador que habia olvidado su afeitadora eléctrica en Londres en el transcurso de un congreso. Al regresar a su casa tuvo la brillante idea de reclamarla por medio de la computadora de su laboratorio y el éxito de la gestión hizo que un colega, Ray Tomlinson iniciara la organización mas ajustada del correo electronico.
Eligió, para las direcciones un símbolo casi en desuso, conocido como la a comercial inglesa. La arroba regresaba del pasado para hacerse un espacio en el universo comunicacional.
Pero, vino nuevo en odres viejas, la arroba tiene más de cinco siglos de existencia: fue encontrada en algunos escritos de navegantes venecianos que comerciaban con el Medio Oriente y que era usado para indicar una medida de volumen y peso. Los navegantes ingleses la transformaron, luego, en un simbolo indicador del precio de las mercaderias.
Los italianos la llaman caracol por su forma mientras que los angloparlantes le adjudican el significado de " en" ( at) para señalar el lugar del espacio en el que el remitente esta ubicado,
Y los navegantes virtuales recuperamos, al recorrer el espacio de la red, el sentido de desafío que despertó en los antiguos capitanes de barcos, surcar otros mares más reales, mucho más peligrosos pero, casi de seguro, con mayor dósis de aventura y romanticismo.