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Aníbal I. Faccendini (*) Sabemos que las revoluciones emblemáticas de la ruptura con el sistema feudal fueron las que se produjeron en Inglaterra, Estados Unidos y Francia en los siglos XVII y XVIII, permitiendo el ingreso a la modernidad. En el siglo XX la revolución rusa y la revolución mexicana hicieron sus aportes desde el cuestionamiento sistémico para el cambio radicalizado o para la reforma. No obstante lo planteado, resulta curioso que en el siglo XXI se puedan observar actos o gestiones del estado rayanos a los paradigmas feudales. Sin querer, al acariciar las ideas de Hegel sobre la repetición excepcional de situaciones históricas o de Nietzsche sobre el retorno del acontecer, surgen destellos que nos señalan con preocupación, actitudes feudales, que pretenden controlar los cuerpos, el tiempo y los espacios de las personas. En definitiva, buscan quebrar la autonomía del sujeto y de las nuevas subjetividades jurídicas. La razón emancipadora y la autonomía en relación con la libertad, son los legados preciados de la humanidad. El derecho, con su vigor categorial y estatuto indeterminado para todos los ciudadanos, ha sido producto de la modernidad, conjuntamente con la división de poderes, igualdad, equidad social y propiedad. El estado cuando es capturado por las corporaciones económicas, poniéndolo a su servicio, se transforma en un mero reproductor de espacios negociales y no de bienestar general. Es ahí también que podemos constatar la juridicidad y facticidad feudal . Estas pautas lo único que encuentran contemporáneo es la época en que acontecen , no la sustancia que es el pasado haciéndose presente constantemente. Cuando al estado y al mercado no se los controla para que se sometan a la ley y a la sociedad civil.. Se esta permitiendo la feudalización de las relaciones sociales, donde evidentemente prevalece el poderoso sobre el débil. La asimetría relacional es la generalidad y por consecuencia, la ausencia de equidad es lo que circula en la geografía social.
Avanzar hacia una sociedad con profunda gestión social o pública no estatal, distante también de la corporación privada, implica entre otras cuestiones, tomar una actitud confrontativa respecto a aquella posición que si un servicio público, como los servicios sanitarios establecidos en la ley provincial 11.220, son prestados por un privado deben ser sometidos a control ciudadano, pero si es prestado por el estado no. Es lo que sucede con la EPE que no esta sometida a ningún control de los usuarios. Sin embargo, la ley 11.227 que pretende privatizarla, sí tiene previsto un ente público de control, pero sólo si la empresa estuviera en manos privadas. Esta es una demostración palmaria de esta paradoja negadora de la modernidad. (*): Abogado. Mediador. Nota de la Página: Imperio Romano y Muro de Berlín Por increíble que parezca los años 476 y 1989 tienen mucho en común ambos coinciden con el final de dos imperios. En el quinto siglo cae el imperio romano de occidente, en el siglo XX se hunde la Unión Soviética como superpotencia mundial. Las similitudes no acaban ahí. Al desaparecer la Roma imperial, se deshace también su infraestructura, la red de carreteras se rompe; la ciudades originalmente cultas y populosas, quedan desiertas; el antiguo poder central pasa a poder de los príncipes y señores - provenientes de la antigua élite latina - que administran territorios, de repente soberanos... Son tiempos azarosos. Sin la protección de las legiones, los campesinos quedan a merced de los extorsionistas y el pillaje de grupos armados y controlados. La única salvación es acogerse a la protección de un noble. El señor exige a cambio obediencia e impuestos en especie, y como contrapartida, ofrece seguridad a sus siervos. Así nace el feudalismo.
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El agua consumo popular y Social
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El sistema Feudal, destruido finalmente por la Revolución Francesa 1789. En su forma más clásica, el feudalismo occidental asumía que casi toda la tierra pertenecía al príncipe soberano —bien el rey, el duque, el marqués o el conde— que la recibía "de nadie sino de Dios".
En la historia del mundo contemporáneo, la revolución francesa significó el tránsito de la sociedad estamental, heredera del feudalismo, a la sociedad capitalista, basada en una economía de mercado.
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La formulación ideológica de la trifuncionalidad.
Oratores: Se dedicaban a Orar Bellatores: se dedican a la guerra Laboratores: Dedicados a trabajar la tierra para proporcionar alimento.
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El Ruido de las Nueces |
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