● La inserción regional en las negociaciones agrícolas internacionales
El hambre, la desocupación, las migraciones internas a los centros urbanos, la precariedad fiscal y la deuda externa. De cinco de los aspectos centrales de la crisis argentina (como son el hambre, la desocupación, las migraciones a los grandes centros urbanos, la precariedad fiscal y la abultada deuda externa), es el complejo agroindustrial, comercial y de servicios el que brinda las respuestas más eficaces y oportunas frente a la emergencia: más alimentos, más fuentes de trabajo genuino, retención de la población en el interior del país, mayor capacidad contributiva y mejor situación fiscal y más divisas por exportaciones y sustitución de importaciones.
Del sector provienen alrededor del 85% del crecimiento de las exportaciones en los últimos años, por las que se originan más del 50% del ingreso de divisas totales que recibe la Argentina. Además las inversiones en el complejo superan el 50% del total del país.
Argentina no tiene políticas ni está organizada en función de la importancia que el sector que nos ocupa posee dentro de su economía y su sociedad. :
_La República Argentina es un país imprevisible. Marchamos a remolque de los acontecimientos. No hay proyectos ni políticas de mediano y largo plazo.
“No existe un proyecto productivo” (A. Gak La Nación 16/10/04)
_No hay políticas de desarrollo sostenible para la producción. La recuperación no es sólida. Estamos asistiendo a un simple cambio de precios relativos, sin reformas estructurales. Al contrario, los cambios de fondo, las permanentes, los que realmente pueden poner al país en la senda del crecimiento sostenido, no se están produciendo.
Una política productiva agroalimentaria para ésta primera parte del siglo XXI, debiera partir de una clara definición a favor del desarrollo sustentable como política de Estado y por lo tanto eje y objetivo permanente de toda acción de gobierno.
Para llevarla adelante se necesitan decisiones políticas, recursos e instrumentos adecuados funcionando coordinada e integralmente.
Cuando hablo de instrumentos, me refiero al Estado que debe cumplir una función rectora en el desarrollo nacional para lo cual es necesario reformarlo profunda e integralmente a efectos de dotarlo de capacidad y calidad de gestión para la ejecución de las políticas que se determinan.
Un proyecto de desarrollo debiera ser contenedor de políticas económicas, de infraestructura, comerciales, financieras, fiscales, tecnológicas y de capacitación poblacional, salud, vivienda, seguridad, de servicios y de apoyo a la economía social.
La cuestión educativa y tecnológica es más grave que el tema económico para el futuro del país.
_El pronunciado déficit de infraestructura es un tema central (rutas, vías navegables, ferrocarriles, almacenamiento, etc.) a solucionar dentro de un proyecto estratégico en la materia que apunte al desarrollo integral y armónico de la nación.
_La Argentina debe tender a descomoditizar las exportaciones. Vender productos transformados, con mayor valor agregado y menor materia primas.
Ello generaría puestos adicionales de trabajo sobre todo en el interior; mayor demanda de servicios y reactivación de la economía en general; menor vulnerabilidad en los mercados externos; mayor recaudación fiscal e ingresos de divisas; cuestiones todas favorables para el país.
Se deben generar urgentemente condiciones económicas-financieras, fiscales, de infraestructura y de servicios para estimular la instalación de emprendimientos agroindustriales que agreguen valor en origen a la producción primaria, nivelando las posibilidades de las distintas regiones del país, cuyas exportaciones deben ser promovidas con políticas activas.
_Mejorar la calidad y uniformidad de las exportaciones.
_Brindar seguridad en el abastecimiento.

En lo regional es imperativo fortalecer el MERCOSUR, que es más importante lo que pueda hacer como bloque en el contexto internacional, que hacia adentro en los países que lo integran.
La armonización de las políticas macroeconómicas, la atenuación de asimetrías, la complementación productiva sectorial aprovechando ventajas comparativas y competitivas sin perder de vista el costado social, aparecen como objetivos a alcanzar en un proceso tendiente a la implementación de una política agraria común, considerando al cono sur de América como una región integrada que actúe linealmente con dicha posición.
Más allá del MERCOSUR, la política exterior y comercial nacional ha dejado, y deja, mucho que desear.
La Argentina supermercado del mundo, implica redefinir globalmente a la misma y empezar a trabajar cuanto antes. Ello tiene mucho que ver en el desarrollo del país. La defensa de nuestra producción y su colocación, con valor agregado, en los mercados internacionales, requiere actitud y aptitud condiciones que, al presente, no son dables observar en nuestra “desorganización nacional”.
Muy cerca, Chile y Brasil trabajan distinto. Más lejos, países que hasta hace no mucho tiempo podían compararse con el nuestro (Australia, Canadá, etc.) también son casos dignos de mirar y analizar.
Lamentablemente no veo señales de que las cosas estén, por lo menos, empezando a cambiar, pues sigue rigiendo el cortoplacismo y la improvisación.
septiembre de 2005.-
Síntesis de la exposición efectuada por René Bonetto en el Seminario Internacional sobre “Negociaciones en Agricultura y Biotecnología” organizado por la Maestría en Integración y Cooperación Internacional de la U.N.R. 26, 27 y 28/09/2005.-

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