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POLÍTICA Y CULTURA POLÍTICA

Como todos los presidentes anteriores, Néstor Kirchner aceptó un scket en el programa de Tinelli y protagonizo una producción especial en la misma casa rosada, donde también exhibieron sus dotes de comediantes el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, la ministra de Economía Felisa Micelli. Muchos opinan que el presidente debería haberse negado a esto, otros , que nada tiene de malo: Razones para un debate y un análisis de Scket.

por Francisco José Bessone

Kirchner Tinelli

La vida temática de una sociedad es un síntoma importante de su estado.

En la democracia se valoran los largos debates; en la mediocracia todo tiene que ser breve y «entretenido» (Bourdieu y la banalización de la política).

"La política ya no es lo que era. Hoy por hoy, las encuestas son sagradas y la televisión el camino obligado, si no el único, hacia la gente. Cada punto de rating es equivalente a una Plaza de Mayo repleta. Por otra parte que tiene de malo la tele, ha humanizado a la clase dirigente y que ha "desacartonado" a los políticos, no es una cuestión grave. Hay que aprovechar los medios para reafirmar aun más nuestra identidad política y lograr adhesiones para representar políticamente a la "gente". Es enorme la tarea de “administrar este desorden” y para esto, lo que necesitamos son votos. El Poder es sumatorio. Vamos donde podemos ir y con todos los que quieran venir. No importa que, al ser tantos y tan diferentes, no sepamos qué somos. Sabemos qué queremos: el poder. Después de todo: ¿no es la democracia (entre otras cosas) aquel ordenamiento institucional para poseer decisiones en el cual adquirimos poder gracias a una lucha competitiva por el voto de la población". Algunos por esto me podrán acusar de pragmático y formalista, en tanto privilegio aspectos legales y estrictamente prácticos en detrimento de otras dimensiones, pero aun aceptando que éstas pueden estar ausentes, los votos me darán las fuerzas para restituirlas.

Si hace tiempo que la política tradicional murió, si lo que queda es el marketing, sólo me queda ser actor, y de a ratos ser político. Debo agradar, no debatir, no ser riguroso sino simpático, sobre todo carismático y si es necesario hacer el payaso para captar la atención, pues lo haré encantado; a fin de cuentas, me parece que es eso lo que el público espera de mí. Usaré cualquier medio para transformar este país, -ahora sí-, no me pidan que busque pureza, la pureza es la negación de la política. Los medios no son una cuestión moral sino práctica y representan una oportunidad para que uno hable. Debo poner en sintonía, la realidad y la razón. Hace tres años, yo era un gobernador semidesconocido y llegue a la Presidencia de la Nación como ahijado de Duhalde, hoy gobierno con mayoría propia, sin Duhalde, ni oposición alternativa a la vista.

Cualquiera puede reconocer en este texto – inventado por mi, para iniciar esta nota – e imaginar el mismo, como producto de un diálogo privado de un político con su asesor de imagen, o al mismo Perón, que la hubiera recitado sin titubeos. Hay frases de antología del “gran conductor” con idéntico espíritu: “Si quiero llegar sólo con los buenos, voy a llegar con muy pocos”, descifrando la estructura sumatoria del poder o, el mismo Alfonsín : “Si hay que negociar con el Diablo, me sentaré con el Diablo”. Agregue Ud. a la galería los pragmáticos que crea conveniente.

Que contienen estas líneas?
Una buena dosis de exceso de realidad, carencia de ideología, el consabido pragmatismo que puede incluir; pactos, abrazos fingidos, y las fotos con personajes incluso unívocamente detestables o lo que es decir, un repertorio de concesiones que a veces hay hacer - incluidas todas las boberías mediáticas - “porque es lo que la gente ve y por lo tanto hay que estar”. Líneas que retratan al "actor político", que hace de lo "útil" el principio de todos los valores. Nada nuevo agregamos con estas citas a la historia, sin televisión, Enrique IV de Francia decidió abjurar de su fe, el protestantismo, para lograr un trono, e inmortalizó una frase "París bien vale una misa".

teatro

Cualquier amante de la matemáticas del gusto podrá decir que Tinelli es un espacio insoslayable en la vidriera nacional, y exhibir en tono de sentencia su evidencia empírica: "mal no le ha ido a aquellos que lo usufructuaron esos espacios". Carlos Menem “el personaje político de los medios” fue a Videomacht a cerrar su campaña por la reelección -desechando otras apariciones- y muchos afirman que esto contribuyó decididamente a un buen resultado electoral.

Ahora imaginemos otro texto, apelando a mi invención:

Es penoso, hay cosas que no se pactan ni se negocian, ya que hacerlo es dejar de ser lo que se quiere ser. Un político, debe decidir –ante todo– qué es lo esencial, y lo esencial no se negocia porque hace a su identidad. El presidente Kirchner (con un ya valioso respaldo en la opinión pública y notorio por “desmenemizar” el país) acaba de aparecer en un lugar en el que muchos descontábamos no verlo, - es más -, vuelve a repasar esa Argentina estridente o escandalosa de los Tinelli, quizás, el programa televisivo más representativo de la era menemista. Es patético que el presidente no reconozca a los grandes enemigos del pensamiento crítico; los que a su vez lucran bloqueándolo. El presidente hace de la política un espectáculo, la banaliza y empobrece. Nos es que "no pasa nada" si un presidente no va al programa de Tinelli; si no se presta al juego cortesano de esta especie de emperador romano de la Tele, "pasa mucho" porque marca un quiebre de un líder en su relación con este género de programas y marca coherencia entre lo palabra y la conducta. El presidente sabrá distinguir que Tinelli es un experto en hacer reír a la gente a expensas del sufrimiento de los otros. (...) Nunca hay que mentir, aunque cueste; y si eso es ser un ingenuo en política, voy a seguir siéndolo. ”Negarse a programas como estos no implica ningún ostracismo informativo.

Hay una versión marxista para potenciar el argumento a la cual no adhiero totalmente pero sugiere alguna verdad: "los medios manipulan, hay una astuta clase gobernante que esgrime la estrategia de pan y circo y trasmiten a las masas una cultura corrupta y valores neofascistas, violencia, sexo deshumanizado, lavado de cerebro de los consumidores, pasividad política, etc.- (...) Estos instrumentos de persuasión por un lado, y las masas atomizadas, homogeneizadas y susceptibles por el otro, se unen en un simple modelo de estímulo - respuesta". Adhiero al "pan y circo", hoy con un poco más de pan pero, con igual circo.

Descubrimos en este texto otro espíritu- el del intelectual - la prevalencia del sentido critico, de las ideas ante lo real, de las convicciones y principios y desnuda la tensa relación entre dos concepciones opuestas de la moral y el habitual desengaño que los intelectuales suelen padecer de los políticos, por un natural desfasaje entre las necesidades de los que reflexionan y los que gobiernan..

Para algunos el desengaño esta inscripto en la misma naturaleza, "la política tiene una lógica hostil a la de los intelectuales" * o como refieren los que afirman que el discurso político es desde siempre y por definición un discurso con doble mensaje, el mensaje que tiene que halagar, concitar atenciones y cuando actúa difícilmente pueda cumplir el 100% de lo que había prometido**. (Portantiero), por lo tanto, el discurso intelectual hablará siempre en nombre de sus convicciones, y pondrá el dedo en la llaga recordándole al político antiguas fidelidades y promesas. Así como para el político hay cosas mejores y peores, para los algunos intelectuales son los absolutos del bien o el mal, donde parecen desaparecer los matices, donde se es puro o se es corrupto.

Hasta aquí dos visiones que incluyen la justificación y la posible critica, y lo expresado sólo pretende tratar de entender y dibujar cada perspectivas, ya sea del intelectual como el del político, y si se quiere justificarlas, pero sólo como conductas inherentes a las visiones que cada persona pueda tener de este hecho- lo que es decir- es sumamente válido criticar a Presidente por ir al programa de Tinelli, en nombre de la coherencia, de las convicciones así como minimizar su relevancia o ver el despliegue de una estrategia de poder. Ambas posiciones pueden ser imprescindibles pero autónomas.

ANALIZANDO EL SKECT LA STRATEGIA COMUNICACIONAL

Los discursos mediáticos se proponen como actores en la escena, y el skecht no trata de encontrar una verdad sino producir efectos, reacciones emocionales. Que reacciones emocionales -en modo de caricatura- producirá el contraste de aquel personaje puesto al cargo de presidente que en nuestras tradiciones contempla la idea de un "rey constitucional" , el depositario de los destinos del país, cuando se lo muestra despistado, lento, vacilante y con la mirada perdida,

frente a ese otro personaje que exhibe desenvuelto, dicharachero y algo cachafaz (el formato de un piola según Tinelli) con virtudes ejecutivas, que arremete contra los problemas, ya sea el FMI o los precios; y que goza de una aprobación del 75 por ciento de adhesión, por más que se le acuse de "algo autoritario" y más de la mitad de la población lo admite como tal.

Suponemos que las decisiones que evaluan aparecer en programas como estos dependen de una estrategia comunicacional que entiende que Gobernar es comunicar, y no el proceso inverso, que percibe que si se pone en duda esta secuencia es altamente nociva para la figura presidencial y que no duda en aprovecharse de un programa que ven cada noche mas de 4 millones de personas para reforzar percepciones, no solo de un "presidente fuerte" que conduce un barco, sino también, repasa las consecuencias de los líderes indecisos porque sabe que el pecado de la debilidad subyace en la sociedad con una grado de realidad que nunca será ocioso recrear con las caricaturas más fuertes.

La estrategia comunicacional del presidente debe ser conciente que este es un buen tiempo para aprovechar " los medios" porque retendrá en sus archivos que los climas sociales determinan las apariciones. así, Carlos Menem tuvo una imagen horrible al principio, cuando coincidió con el segundo pico de hiperinflación, una imagen notable en la estabilidad y una imagen deteriorada al final, con el hartazgo social hacia el desempleo y la corrupción. Recién cuando le fue bien en la economía y cambiaron los humores de la sociedad pudo jugar al basquet, al fútbol, ser televisado, sin pasar por el ridículo pese a su metro sesenta. Tendrá en sus archivos que el mismo De la Rúa tuvo al comienzo una relación armoniosa con los programas de tevé, pero a medida que la economía no daba repuesta a la sociedad, se inició una caricaturización cada vez mayor, simbolizada desde lo aburrido hasta su final, con el más impiadoso ridículo.

La estrategia supone, que debe aprovechar estos tiempos y los medios, aunque a estas alturas es difícil saber quién se aprovecha de quién. Los medios usan a ciertos políticos para lograr sus fines, y éstos, a su vez, emplean a ciertos medios para lograr los suyos, con lo cual imponen una dinámica de la que es muy difícil escapar.

La estrategia debe también saber, donde está el verdadero poder, o como dice José Pablo Feinmann "que Kirchner debería tener claro que Tinelli hoy le clava el puñal a De la Rúa y mañana se lo clava a Kirchner. De aquí que los presidentes pasen y Tinelli permanezca. La política de la modernidad (la que alumbró los más grandes momentos de la política desde la Revolución Francesa) se hace con los pueblos. La de la posmodernidad se hace con los medios. Que los tiene y los tendrá el poder. Nosotros debemos pensar que la persuasión es a una democracia lo que la cachiporra es a un Estado totalitario.

NOTA

Una sola aclaración -no veo el programa de Tinelli, y no es el humor que a mí me atraiga. Pero quiero contar otra cosa.

En una hermosa tarde, frente al río me cite con un amigo que mucho admiro. Solemos filosofar juntos y mucho aprendo de él. Le comente de esta nota. Podría ubicar a mi amigo, entre los hombres que se debaten por cambiar algo, que milita políticamente y que cree en ella como herramienta de cambio. Mi amigo es un hombre que le gusta pensar la ética en situaciones límite, que reconoce que la traición es algo que está en nosotros y que la existencia humana está plagada de zonas grises, no es un moralista, ni un comprador de pureza, pero le conozco como un hombre de principios y de fuertes compromisos. Mi pregunta - luego de repasar los contenidos del artículo - fué directa. Irías al programa de Tinelli? - Me contesto secamente: "NO" sería una traición. Y por favor Francisco, que Kirchner se banque mi critica.

Me calle y me alegre de su opinión, aunque me quede con ganas de preguntarle si fue traición - la de Kirchner - al desembarazarse de Duhalde, luego que este le posibilitara -con su estructura - la presidencia del país. O preguntar algo que el me sabrá responder: "Que sería de Jesús sin Judas". Pero ese será tema de otro artículo.

Francisco José Bessone

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