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"La espiral del silencio o teoría del silencio y conveniencia"

Un presidente con alta imagen positiva en las encuestas y una oposición que, casi no aparece, marcan un escenario político recurrente en la escena argentina. A que se debe ello. ¿es el único político que pudo transformar la fuerza virtual de las simpatías en fuerza política real ? ¿es esta unanimidad producto de sus logros, y cuales son los modos mediáticos de manipulación? ¿ Porque prevalece su discurso "único" ante otras voces disidentes? Por cierto la oposición existe pero no tiene relevancia. En este contexto los sondeos de opinión que se vierten a través de las encuestas juegan un papel central. Sus resultados muestran los humores de las grandes mayorías. Los números no crean los consensos pero, perfeccionan la "realidad" y son útiles para descalificar otras voces. Es posible una hipótesis para comprender parte del hecho: es conocida teoría del "espiral del silencio" de la socióloga Elisabeth Noelle Neumann. Esta postula que cuando hay una creencia o una toma de posición generalizada en una sociedad, un discurso único, todos quieren subirse al carro vencedor e inclusive los que manifiestan dudas permanecen en silencio.


por el Ing. René Bonetto



La opinión publica y la teoría del espiral del silencio (silencio y conveniencia) de Elisabeth Noelle Neumann

 

"La única verdad es la virtualidad. Luego la realidad trata de parecerse a ella"

Medir todo es la gran pasión de este tiempo y todo gobierno tiene pasión por medir y consultar sus datos. Este gobierno tiene pasión obsesiva por consultar encuestas. Quién puede dudar que Néstor Kirchner es hoy una figura con alta imagen favorable. Para aquél que ganó con el 22 por ciento, hoy registra una legitimidad entre un 60 u 75 por ciento de aceptación. Con estos números se apuntalan sus puntos de vista y puede desautorizar criticas; si éstas persisten, se enfada y para esto se ancla en la voz de “la gente”. Una lógica reina la cultura política argentina : (la mayoría impone y la minoría acata).
Hay pocas voces que dicen no creerle nada al presidente, minúsculos los que desconfían de cómo hizo su patrimonio, de sus principios morales Etc. Es que eso importa ahora?
Aceptada la pertinencia de las encuestas y la vigencia de ese clima aprobatorio, es palmario decir que "casi no hay oposición". Si existe, fácil es decir que hay "una profunda carencia de ideas alternativas", o que su discurso es producto de las distancias que se establecen entre "estar en el llano y ejercitar el poder", o si Ud. quiere más : "los que critican, son voces que se inscriben en la compleja trama de la psicología humana como el despecho".
“Los números gobiernan el mundo”, decía Platón. Y se puede añadir: ayudan a gobernar, si se los emplea sabiamente. Los números y las encuestas no solo pueden leerse como la representación del humor popular, nivel de gestión, legitimación de una esperanza, o de un profundo sueño colectivo, sino que son útiles para la justificación de sus haceres; esto incluye: "que hacer" con la oposición, e incluso para las oposiciones en su propio partido. Altos consensos no solo contienen y disciplinan las voces opositoras, también opera sobre los legisladores oficialistas que no tienen mucho espacio para oponerse a las iniciativas presidenciales.

En 1995, las encuestas demostraban una buena imagen del Ex presidente Menem, y la popularidad de la política económica obtenía un respaldo del 70% (*). Eran tiempos de análoga hegemonía. Las cifras expresaron un mayoritario consenso en favor del modelo económico y se destacaba la figura de Cavallo, pese a los "excesos" y "fallas" del menemismo. Después de innumerables escándalos, el ex presidente obtuvo la reelección con mas del 50% de los votos.

"Faltas de ideas"; "No se bancan el éxito", "Poseedores de ambiciones menores" y hasta "congelados en la historia" eran el repertorio habitual de la descalificación con referencia directa en las encuestas.

No es que las encuestas construían la realidad, entre 1990-97 Argentina crecía casi un 40%, nos habíamos alejado de hiperinflación etc. ; pero las encuestas ayudaban a perfeccionarla. Las encuestas no inventan el voto; pero lo exacerban y ayudaban a conformar la opinión pública mayoritaria del momento. Luego supimos que las encuestas podían ser una buena radiografía estática de una realidad y caímos en la cuenta que no interrogamos severamente a esos números para que confiesen que otra realidad se estaba construyendo.

Recuerdo bien aquellos tiempos -cuando por razones de mi propia actividad política- y portador de opiniones discrepantes y de como me asistía cierto desconsuelo. Recuerdo reuniones con empresarios, e incluso mesas de amigos, y parecer una suerte de asilado ante lo mayoritario bien visto. Confieso haber silenciado -en contadas ocasiones- mis opiniones, porque comprendía que discutir era "casi en vano"; y sostener las discrepancias era someterme al contraste de ser minoría ante lo que se opina uniformemente. Descubrí también la preponderancia social que tiene cada tesis de moda, y la reiteración de las palabras como "subirse al tren de la modernidad", "la natural sabiduría de los mercados" "achicar el estado es agrandar la nación" etc. etc.
Supe al poco tiempo -por un amigo periodista- que se trataba de situaciones que daba cuenta una teoría. Así supe "del espiral del silencio" de la socióloga Elisabeth Noelle, me sirvió de consuelo, pero también de preocupación.

A modo esquemático, esta teoría postula que cuando hay una creencia o una toma de posición generalizada en una sociedad, un discurso único, todos quieren subirse al "carro vencedor" e inclusive los que manifiestan dudas permanecen en silencio. Sentirse minoritario irá creando un proceso en espiral: las personas de convicciones menos firmes o más indecisas irán adoptando con más facilidad "las tesis de moda" y una opinión minoritaria es cada vez más escasa" .

La principal preocupación de esta socióloga es identificar cómo se forma la opinión pública en el marco de una sociedad que castiga a los individuos que "no piensan como la mayoría" e incluso se ocupa de aquellos que tienen dudas. Estos -dice la sociológa- "es probable que teniendo que decidir dónde ubicarse respecto a un problema de importancia pública, no se basen en su propia opinión sino en sus propias lealtades sociales para decidir (…) no eligen dónde posicionarse, sino con quién estar".

Mi amigo -el periodista- me advirtió que, sobre esta teoría se han formulado innumerables críticas, y que por hoy, no da cuenta de las complejidad de los temas relacionados pero, admito, que, ese marco conjetural era y es tentador -aunque sea a manera de mera hipótesis - para comprender aquellos tiempos en que fuí tratado de "congelado en la historia", así como los aprovechamientos descalificatorios cuando se cuentan con apoyos masivos y reina el optimismo generalizado de las encuestas.
En épocas no tan pretéritas, cuando la Argentina "era una fiesta"; se evocaba al virrey Sobremonte o se reiteraban frases como en "democracia se come, se educa se vive" en cada discurso como preámbulo a cada medida prometiendo saldar la deuda social acumulada. Hoy el presidente Kirchner, carga - con válidas razones -, contra muchos gürúes que preanunciaron el fracaso económico, pero a su vez, descalifica cualquier crítica montado en análoga popularidad. La reforma del consejo de la magistratura, muestra la imposición del número, su referencia permanente a la llamada opinión pública pero también su menosprecio por los cuerpos legislativos. En sus intervenciones llego a decir "Pensar que cada miembro del Consejo, con todos los asesores que tiene, que eso es lo que están peleando, nos cuesta 70.000 pesos por mes" dando un argumento de que el Estado y la democracia son caros e ineficientes. Discurso falso, demagógico y paradojalmente parecido a aquellos que tanto hicieron para desarmar el Estado que el presidente dice aborrecer. Pero el presidente sabe que su referencia anclará en el imaginario colectivo que asimila la política como privilegio y gasto, y henchido en popularidad atiende esta demanda para convencer a los convencidos y sumar a los dudosos. Descuenta que estos - según el espiral - teniendo que decidir dónde ubicarse respecto a un problema de importancia pública lo terminarán acompañando.

Las encuestas son siempre instrumentos de evaluación que tienden a reflejar opiniones sobre lo que ya existe, el rol opositor debe tener la obligación de hablar de lo que debería existir, aun equivocadamente. Oposición y oficialismo no es una diferenciación anecdótica, aunque por propia configuración constitucional el que "gana" en nuestro país "gana todo". Es, o debería ser, una forma de priorizar ideas en temas concretos.

El presidente consciente de la espiral del silencio sabe que necesita de alguna oposición; sabe que sería saludable que no se trate del clásico juego de la enemistad, sabe también, que la oposición siempre será imprescindible -incluso para consolidar su propia identidad- y que si no existiese el presidente la tendría que inventar..

Ing. Rene Bonetto
Marzo 2006

Notas: * Encuesta publicada en Página/12, 29 de octubre de 1994, p. 9.



“El Espiral de Silencio

Este libro causó una importante repercusión en los estudios de los efectos de los medios de comunicación de masas, y a un nivel más general, del proceso de formación de la opinión pública en factores relacionados con el comportamiento del voto. La tesis fundamental del libro defiende que los efectos de los medios, y en general la influencia de lo que es considerado socialmente bueno, sobre los individuos son mucho más considerables de lo que se pensaba

La socióloga alemana descubrió que en los procesos de formación de la opinión pública influía mucho la percepción que tenían los individuos de lo que estaba bien considerado, es decir, que las opiniones "buenas" tendían a cosechar más apoyos explícitos de los que en un principio tenían y las minoritarias (o percibidas como tales) quedaban aún más minimizadas, en un proceso de "espiral del silencio" . La principal crítica que se le puede hacer a Noelle - Neumann es su obsesión por el empirismo, por las encuestas. Para alguien que no cree en absoluto en lo que dicen las encuestas, como el que esto escribe y como cualquiera de Ustedes el día después de cualquier proceso electoral, fundamentar una teoría casi exclusivamente en los datos empíricos puede ser arriesgado

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La Espiral del Silencio y el Tets de la Amenaza al Aislamiento

La forma empírica de medir a la opinión pública reside en las encuestas y en los tests. Noelle-Neumann, con el fin de simular los peligros de aislamiento social, realizó un experimento de campo en 1976 con el tema “fumar en presencia de no fumadores”, un tema muy apropiado ya que la fuerza relativa de los dos bandos, “hay que abstenerse de fumar en presencia de no fumadores” y no se puede esperar que la gente se abstenga de fumar en presencia de no fumadores”, parecía estar equilibrada.

Los resultados confirmaron las expectativas de los investigadores. Después de haber sido amenazados verbalmente, los fumadores, que habían defendido su derecho a fumar en presencia de no fumadores, mostraban un menor interés por participar en una discusión sobre este tema en un compartimento de tren. Se demostró además que la intimidación y el miedo al aislamiento se duplican cuando la persona radicalmente opuesta se agrupa con un compañero de la misma opinión. Por otro lado, en los fumadores, incluso en los más tímidos, creció su participación en la conversación cuando contaron con un aliado agresivo.
Por ello destaca Neumann la ventaja de tener grupos habladores en nuestro bando. Hay personas más propensas a hablar o a quedarse calladas. Esto también ocurre con grupos de población. Así, los hombres, los jóvenes y las personas de estratos sociales altos están más dispuestas a participar en una discusión.
En definitiva, la sociedad hay que tenerla en cuenta por los individuos que la forman, cada uno de los cuales posee un esquema cognitivo diferente y por lo tanto la capacidad o no, de expresar en público sus ideas actuando con total libertad, la inseguridad en sí mismos o la baja auto estima que propiciarán que se unan como denomina Neumann al “pelotón” o al carro vencedor.

 

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