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La Mediocracia (apuntes para debatir un tema)

Sobre el gobierno de los medios.

por el Dr. Héctor Ruiz Nuñéz

El fenómeno de la omnipresencia, influencia y poder de los medios de comunicación, por lo vertiginoso de su crecimiento, sorprendió desprevenida a la dirigencia tradicional, y todavía sus implicancias no se han manifestado totalmente.

Kevin P. Phillips en su libro "Mediacracy, American Political Parties in the Comunications Age", señala que si la revolución industrial creó una nueva élite y trajo consigo la dominación de la política por las empresas, la nueva Revolución del Conocimiento hizo surgir como influencia dominante a los medios de comunicación masiva. El anglicismo “mediacracia” o el castellanizado “mediocracia” son los vocablos utilizados para referirse al gobierno de los medios de comunicación masiva, que paulatinamente parece entronizarse desalojando a la democracia tradicional.
Desde hace tiempo se asiste, a escala mundial, a una progresiva transferencia del poder político al poder económico. Esto no es una novedad en su esencia, pero es una novedad en su presencia, porque en este tiempo el suprapoder económico se ejerce sin ningún pudor, al contrario que en otras épocas. Los medios se han convertido en herramientas eficaces del ejercicio del poder económico, porque ellos mismos son una parte de ese poder económico.


Algunos sociólogos y políticos, especialmente europeos, estiman que se está instalando en el mundo aquel Gran Hermano profetizado por George Orwell, el hermano global mundial, cuyos mensajes se manifiestan a través de diversos estuches o cadenas mediáticas repletas, no obstante, del mismo contenido porque todos los mensajes parten de los mismos mensajeros. La diferencia es que hoy el Gran Hermano no es el poder político, sino los poderes mediáticos.


Como consecuencia, se ha producido un enroque: los medios han dejado de ser servidores y observadores de los partidos políticos, ahora los partidos están al servicio de los medios. Giampetro Mazzoleni (“Mediatization of Politics: A Challenge for Democracy?”) considera este hecho como una ´metamorfosis´ importante y de largo alcance, en la cual los medios toman su papel de rey omnipotente. Un ejemplo particularmente ilustrativo es el del magnate de la comunicación Silvio Berlusconi que llegó a primer ministro de Italia, cabalgando sobre una fenomenal campaña mediática.

El poder que ejercen los medios se ha extendido hasta lograr una serie de protecciones de su actividad que defienden como derechos absolutos. Por extensión, el periodista profesional se ha convertido en una especie de intocable. No es exageración cuando se dice que “una cachetada a un periodista merece un titular más grande que una bomba a un juez”. El fotógrafo de prensa José Luis Cabezas fue ejecutado de manera deleznable, y el repudio social y pedido de justicia fue legítimo, pero su asesinato fue cubierto con tanto dramatismo e intensidad, que los medios lograron instalar en la opinión pública que asesinar a un periodista es magnicidio. El caso Cabezas tuvo una cobertura de la prensa gráfica mayor que el de la AMIA, un simple dato que exime de otros análisis.
La influencia de los medios de comunicación en la opinión pública se ha convertido en el factor clave para el desarrollo de la democracia moderna, ya que con frecuencia se condiciona las decisiones de los poderes políticos y sirve para legitimar o deslegitimar su gestión. Chomsky y Ramonet, en su libro “Cómo nos venden la moto”, encienden el alerta, aunque tal vez ya es tarde: “Quien domine la formación de la opinión pública, dicen, tendrá el máximo poder en la sociedad”

El art.22 de la Constitución Nacional determina: “El pueblo no delibera ni gobierna, sino por medio de sus representantes”. ¿Es así en la actualidad? Hay datos empíricos que demuestran que no es así. El pueblo delibera, presiona y también co-gobierna a través de representantes no institucionales como son los medios y su correlato, las encuestas.

Presentado así podría aparecer como una positiva recreación del ágora griega o de la democracia directa de los cantones suizos, pero es ficción. Porque frente al pueblo, que se siente más importante, con mayor espacio para dar su opinión y lograr que sea respetada y hasta incorporada en la toma de decisiones, se produce la paulatina construcción del verdadero poder, la “mediocracia”, la que primero forma al pueblo y luego lo consulta.

El llamado fenómeno Blumberg no hubiera sido posible sin la participación de los medios, una parte porque vio en ese padre destrozado que blandía la foto de un lindo muchacho asesinado, un producto de fácil venta desde lo emocional, la otra parte porque la presión sobreviniente era funcional a sus intereses ideológicos y económicos.

El poder creciente de los medios, que ha llegado para reemplazar o al menos modificar el sistema democrático, esta denominada mediocracia, se estudia con interés y preocupación en los países desarrollados. Pero también en algunos latinoamericanos, como Venezuela y México. En la Argentina, fuera de algunos tenues intentos académicos, no se percibe interés en debatir un asunto tan trascendente. Es obvio que el tema resulta incómodo para los medios locales y por ahora ha sido suprimido de la agenda pública de la que tienen monopolio.

En este escenario, los medios de comunicación detentan un formidable poder. Y gozan de una singular inmunidad, mayor en la práctica que la de legisladores y jueces. Michel Rocard, ex primer ministro de Francia, opinó que la prensa es el único poder sin contrapoder. Se podría precisar que en el ámbito argentino, ese poder sin contrapoder está sujeto exclusivamente a los vaivenes del mercado y una autocrítica inexistente.
Cuando nos proponemos definir un estilo de conducta, vida, o apreciación estética, apelamos, muchas veces a simplificaciones.

 

Dr. Héctor Ruíz Núñez

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Dr. Héctor Ruiz Nuñéz

Periodista destacado dedicado al periodismo político y de investigación que intenta profundizar el tema. Es autor entre otras publicaciones del libro "La Noche de los Lápices", junto con María Seoane. Dirigió el Centro de Estudios Superiores de Periodismo de Investigación (CESPI). Ha sido contratado por el Ministerio de Justicia de Holanda para una investigación sobre el nivel de consumo de noticias policiales-judiciales en cinco países de Sudamérica (Argentina, Brasil, Chile, Ecuador, Colombia) y la influencia de la prensa en las decisiones de los jueces, en cada uno de esos países.
Consultor de Naciones Unidas en asuntos como "Perfil de los Medios en el Nuevo Milenio". Asimismo dicta
clases de postgrados de Derecho de la UBA y la Univ.de La Plata.
Tiene en preparación el libro para Editorial Sudamericana ("Los Abogados del Poder"), referido a los abogados penalistas importantes que salvaron de condenas a ricos y famosos.


´Sobre la Televisión"

Sartori nos dice de las repercusiones políticas que acarrea el surgimiento del homo videns. Si es cierto que la democracia es el gobierno-de la opinión, y que los medios (especialmente la televisión) son, en gran medida, formadores y transmisores de la misma, entonces la importancia que adquieren como instrumentos de y del poder es enorme. Giovanni Sartori, Homo videns. La sociedad teledirigida, traducción de Ana Díaz Soler, Madrid, Taurus, 1998.

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