Titulares | Columnistas | Audio | Cuentos | El Sitio | Historia | Regístrese | Contacto

Tio Sam

 

John Locke (1632-1704) y la expansión militar

 

Una aproximación a los máximos exponentes del pensamiento filosófico universal.

 

 

 

"El argumento filosófico de Locke.......*

 

Por primera vez en la historia mundial sensu strictu, y aún más, por primera vez desde que la especie homo adoptó la forma erecta hace millones de años, el globo terráqueo, se encuentra bajo el poder militar de una sola potencia. Su hegemonía no es cultural ni política, y aun en la economía su poder va proporcionalmente en declive, pero militarmente, desde 1989, tiene una indiscutida primacía, que se ha manifestado en guerras situadas en el Tercer Mundo, ya que Europa Oriental se ha “tercermundizado”.

 

¿Qué se ha intentado en estas guerras? Siempre un mismo objetivo: la expansión global de la presencia militar –como garantía de la expansión del mercado global con especial referencia a la fuente principal de energía: el petróleo–.

La Guerra del Golfo permitió a los Estados Unidos imponer su presencia en Arabia Saudita (la Tierra Santa del Islam) y en Kuwait (en el centro del Medio Oriente petrolero).

 

Esta geopolítica militar manifiesta no sólo una “voluntad de poder” omnímoda y que no acepta compartir la hegemonía con nadie (menos aún con una Europa alejándose geopolíticamente del equipo de Bush), sino también, y principalmente para el filósofo, manifiesta una racionalidad política que puede ser analizada éticamente, y que determina el horizonte interpretativo de la filosofía política a comienzos del siglo XXI–filosofía con alguna pretensión de pensar “lo real” y no meras piezas arqueológicas.

 

Después de la “revolución Inglesa”, la visión tradicional del pensamiento liberal queda expresada en la posición, de John Locke (1632-1704). Lo tratamos aquí porque constituye un capítulo abierto y que no se cerrará, de una u otra manera, hasta el presente, porque aun en nuestro tiempo se siguen esgrimiendo argumentos filosóficos políticos dentro de la “lógica” que expone sobre el tema Locke, en especial en el ámbito de la política global y en los foros internacionales.

 

Se trata de una aplicación particular de la “lógica de la totalidad” , pero con una coherencia tautológica ejemplar, que permite justificar, dentro del espíritu de la revolución inglesa del 1688, la trata de esclavos (y la esclavitud como institución), negocio en el que Locke privadamente tenía invertido alguno de sus haberes, pero también el mundo colonial, a partir de los mismos argumentos.

En diversas publicaciones en 1690, se ocupa frecuentemente de estos temas. La trata de esclavos era un comercio en auge, lo mismo que el establecimiento de colonias en América, donde Inglaterra competía con Portugal y España, e igualmente con Holanda.

 

Locke

 

 

John Locke: "Todo se inicia con una declaración universal sobre la igualdad"

 

[El estado natural] es también un estado de igualdad [...] en el que nadie tiene más que otro [...]; nacidos para participar sin distinción de todas las ventajas de la naturaleza [...]; siendo también iguales entre ellos, sin subordinación ni sometimiento.

 

Ante tal declaración sería de esperar la imposibilidad de la esclavitud y de un mundo colonial. Pero no es así. ¿Cómo se las arregla Locke para poder justificar la esclavitud y un mundo colonial? Su argumentación parte de la exigencia de la conservación de la vida propia y de los demás en el “estado de naturaleza”, de donde se deduce que no puede negarse el derecho de castigar a los que no cumplen con la ley natural, y por ello “tiene cualquiera el derecho de castigar a los transgresores de esa ley [... Este] defiende de ese modo a los inocentes poniendo un obstáculo a los culpables” . El trasgresor, por el hecho de no cumplir con la ley, “viene a manifestar que con él no rige la ley de la razón y la equidad común [...] Al hacerlo se convierte en un peligro para el género humano” .

 

La pregunta obvia sería: ¿Quién y cómo puede determinar el crimen del culpable? ¿Cómo se puede elegir al juez que pueda “defender a la especie humana en general” ? La respuesta de Locke, suponiendo que estamos en el “estado de naturaleza”, pareciera simple y evidente: “cualquier hombre tiene el derecho de castigar al culpable” . El culpable, por haberse opuesto a la ley natural, queda desprovisto de derechos, ya que “no rige con él la razón”. Pero, para poder atacar al culpable es necesario pasar del mero “estado de naturaleza” al “estado de guerra”, que para Hobbes se daban simultáneamente. Para Locke, por el contrario, el estado de naturaleza no es el estado de guerra. Se entra en el “estado de guerra” cuando hay alguien que se opone a la ley natural o nos odia sin motivo justo:

 

Se puede destruir a un hombre [...] que ha manifestado odio contra nosotros, por la misma razón que podemos matar a un lobo o a un león. Esa clase de hombres no se somete a los lazos de la ley común de la razón; por ello pueden ser tratados como fieras. Quien trata de esclavizarme se coloca a sí mismo en estado de guerra conmigo [...] La libertad es la base de todo.

 

En el “estado de guerra” no impera ya el “estado de naturaleza”, pero tampoco el “estado civil” o político. Es justamente para superar el estado de naturaleza y evitar el estado de guerra, es decir, para poder tener un juez con derecho, con legitimidad, que nace la “sociedad civil” o política (el “estado civil”).

 

Pero un juez civil o político tiene sólo autoridad intraestatal. Las relaciones entre estados, entre naciones, en cambio, pasan a un “estado de guerra”, porque les “falta un juez común con autoridad” , y en ese caso “soy yo el único juez dentro de mi propia conciencia” .

 

Como la esclavitud y las relaciones coloniales se establecen en una referencia externa a los estados o las naciones (por ejemplo, de Inglaterra con las comunidades africanas o americanas) no hay autoridad supranacional política para dilucidar el conflicto, sino que sólo impera el estado de guerra, cuando una nación ofende a otra nación o cuando se ve exigida a lanzar una “guerra justa”.

 

El “estado de guerra” es sin embargo un “estado de excepción”, a la Carl Schmitt, en la que el Otro, la dignidad de la Alteridad es aniquilada. Esta negación de todo derecho del Otro, que, como veremos queda nuevamente reafirmada en el concepto de “poder despótico”, es lo que Locke debía probar, pero darlo como un supuesto, torna tautológico todo su argumento.

 

Sin embargo, cuando leemos en los diarios o escuchamos en la televisión que el secretario de Estado (el general Colin Powell) anuncia que se deberá continuar la guerra contra los “terroristas” aunque se quedasen solos –ante la negativa europea, rusa o china de seguir la guerra contra el Irak o Irán (habiendo, sin embargo, ya comenzado la de “Guerra de Colombia”), se repite una vez más el argumento de Locke: en el “estado de guerra” el Estado hegemónico se afirma como juez para decidir quién es su enemigo (en este caso los “terroristas” , y en referencia última, tomar como testigo de su propio juicio a Dios mismo.

 

El tipo de argumento de Locke, enunciado más arriba, permite adecuadamente aportar esa “apariencia” de fundamentación racional, no siendo sino una seudo argumentación tautológica, auto inmunizante, que permite no “entrar” en ninguna discusión racional con otros estados o pueblos. Cuando alguno de ellos opina lo contrario, el Estado hegemónico puede declararlo como su enemigo, “terrorista”, ya que se ha puesto por propia culpa fuera de la ley y de las razones dadas por Dios (evidentemente de las leyes y del Dios propios). Declarados a priori sin derechos humanos (como los prisioneros afganos en Guantánamo), toda guerra contra ellos (sea la del Irak, en Kosovo o el Afganistán) es “guerra justa”. El argumento es tautológico, y digo tautológico porque el agente de la acción es el único juez que emite la razón que se propone para fundamentar su propia acción: el círculo se cierra en la pura identidad de la subjetividad autista, dogmática, fundamentalista, totalitaria. El imperio define lo que es un terrorista, y declara deductiva y hermenéuticamente a partir de su definición quiénes son en concreto terroristas (sin ningún otro juez humano que pueda invalidar su decisión; falta todo criterio ínter subjetivo, objetivo, exterior, internacional, que dé algún viso de justicia y equidad a su decisión). Este juicio tautológico autoriza “legítimamente” (para el propio juez y el heroico ejecutor militar de la sentencia) la total destrucción del “terrorista”. Se ha llegado a la total irracionalidad. La Totalidad totalizada emite un juicio desde su propio fundamento. El Otro ha sido aniquilado como otro.


*Trabajo sobre la Tesis Estado de Guerra permanente y razón cínica del fillósofo Enrique Dussel. Noveno Seminario de Diálogo filosófico çetica y filosofía política.

Home

Otros Temas

La Mediocracia

Un artículo de Héctor Ruíz Núñez

Leer Artículo

Desayuno

Un cuento de Daniel Briguet.

Leer Artículo

El Veraz.

Un artículo del Dr. Marcos Peyrano

Leer Artículo

Liberalismo de que hablamos?

La palabra liberalismo es multívoca[2] y encubre una serie de contenidos de carácter político, social y económico, que muchas veces nuclea a hombres que se encuentran en posiciones totalmente discrepantes.

Hay un liberalismo filosófico, liberalismo económico, liberalismo político, neo-lieralismos.

En la Historia de las ideas y de las realizaciones políticas argentinas, en la década del 80, se enfrentaron un tipo de liberalismo LAICISTA - sostenido por Eduardo WILDE - y el roquismo; y otro tipo de liberalismo sostenido por ESTRADA, ACHAVAL y GOYENA, muy distinto por cierto, al primero. De allí, que al hablar de LOCKE - a quien se considera en general como padre del liberalismo- debamos precisar qué tipo de liberalismo es el preconizado por LOCKE.

Aristóteles Locke y la Esclavitud

Había un “sentido común” tan profundamente arraigado e indiscutible para su época, que puede fácilmente comprenderse que las posturas de Aristóteles en defensa de la esclavitud fueran las “normales” en el tipo histórico de sociedad en que le tocó vivir. De ahí su célebre justificación de la esclavitud: “es manifiesto, por lo tanto, que algunos son por naturaleza libres, otros esclavos; y que la esclavitud es justa y útil para estos últimos” (Aristóteles, p. 13 ). Más de dos mil años después, John Locke podía escribir en su Primer Tratado que la esclavitud era “una condición tan mísera y despreciable y contraria de modo tan directo a la naturaleza generosa y valiente de nuestra nación, que es difícil concebir que un inglés, con mayor razón si se trata de un gentilhombre, la defendiese” (Locke, p. 33). Desde el “horizonte de visibilidad” que ofrecía una Inglaterra ya irreversiblemente transformada en un sentido capitalista, en donde los campesinos expulsados por los cercamientos y ya devenidos en proletarios constituían la mayoría de la población, Locke certificaba la “resolución” del problema de la esclavitud con la misma naturalidad con que Aristóteles había antes admitido la justicia y utilidad de su existencia. El vínculo entre teoría y modo de producción queda aquí notablemente expuesto. Y las limitaciones de Locke también, toda vez que desde su peculiar perspectiva -histórica y de clase- el tema del comercio de esclavos, cuyo eje era precisamente Inglaterra, no parecieron haberlo preocupado demasiado. Al igual que Aristóteles, Locke parece haber admitido que fuera de Inglaterra existían otras naciones, no tan generosas y valientes, capaces de tolerar las humillantes condiciones de la esclavitud. (Atilio Borón).

Otros Temas

Los hechos en Francia

Neofeudalismo ó Capitalismo Tardio

El supuesto elitismo del Jazz

Elecciones 2005

Dolina en la Feria del Libro

El Alca

Profecías Autocumplidas

Globalización y Cine

Partícipe

El cuento del Oyente

El rincón de la queja

Derecho de réplica

Proponga temas

Oyentes en el exterior

Futuros Periodistas

Areas Temáticas

Medios de Comunicación

Filosofía

Historia

Ciencia Política

Economía

Arte

John Locke

Pensador inglés (Wrington, Somerset, 1632 - Oaks, Essex, 1704). Este hombre polifacético estudió en la Universidad de Oxford, en donde se doctoró en 1658. Aunque su especialidad era la Medicina y mantuvo relaciones con reputados científicos de la época (como Isaac Newton), John Locke fue también diplomático, teólogo, economista, profesor de griego antiguo y de retórica, y alcanzó renombre por sus escritos filosóficos, en los que sentó las bases del pensamiento político liberal.
Defendió la tolerancia religiosa hacia todas las sectas protestantes e incluso a las religiones no cristianas; pero el carácter interesado y parcial de su liberalismo quedó de manifiesto al excluir del derecho a la tolerancia tanto a los ateos como a los católicosLa autoridad de los Estados resultaba de la voluntad de los ciudadanos, que quedarían desligados del deber de obediencia en cuanto sus gobernantes conculcaran esos derechos naturales inalienables. El pueblo no sólo tendría así el derecho de modificar el poder legislativo según su criterio (idea de donde proviene la práctica de las elecciones periódicas en los Estados liberales), sino también la de derrocar a los gobernantes deslegitimados por un ejercicio tiránico del poder (idea en la que se apoyaron Jefferson y los revolucionarios norteamericanos para rebelarse contra Gran Bretaña en 1776, así como los revolucionarios franceses para alzarse contra el absolutismo de Luis XVI en 1789).

 

Las Guerras: Kissinger

Las explicaciones que abundadn sobre las últimas guerras son definidas por el intelectual Samuel Huntington como de El choque de civilizaciones, como de una reconfiguración del orden mundial; siendo para otros intelectuales en realidad algo más simple y claro, pero cuyo sentido se encuentra encubierto por una maraña de argumentos y declaraciones puramente aparentes.

Henry Kissinger enseñó que la geopolítica no se inspira en “buenas intenciones”, sino en la defensa de los “propios intereses”. Así nada sugiere no pensar que cualquier "Cruzada contra el terrorismo” “ y terrorista” es, según la definición hoy vigente, el que atenta contra “nuestros intereses”.

 

Titulares | Columnistas | Audio | Cuentos | El Sitio | Historia | Regístrese | Contacto

 

Copyright 2005 © El Ruido de las Nueces.